Colombia se prepara para presentar su informe voluntario ante el Foro del Examen de la Migración Internacional, un espacio global que evaluará los avances en la implementación del Pacto Mundial para la Migración. En este proceso, la participación de la sociedad civil, la academia y organizaciones territoriales ha sido clave para complementar la información oficial del Estado.
Con asistencia técnica de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el país desarrolla talleres en cinco ciudades: Barranquilla, Riohacha, Cúcuta, Pasto y Medellín, además de tres encuentros en Bogotá, con el propósito de recoger experiencias, buenas prácticas y desafíos desde el territorio.

A diferencia de otros reportes oficiales, este informe busca triangular los datos públicos con los relatos directos de quienes viven la migración en el día a día: organizaciones sociales, academia, gremios, sindicatos y organizaciones basadas en la fe
Sociedad civil fortalece el informe voluntario de Colombia
El informe que Colombia llevará a Nueva York en mayo será breve , de apenas dos páginas, pero estará respaldado por un anexo robusto construido con aportes de organizaciones sociales, gremios, sindicatos, centros de pensamiento, academia y cooperación internacional.

Este ejercicio busca triangular los datos oficiales con las realidades que se viven en terreno. El Pacto Mundial contempla 23 objetivos organizados en cuatro ejes temáticos: vías regulares y trabajo decente; inclusión social e institucionalidad; datos y gobernanza migratoria; y tránsito y protección en movilidad.
Más que un requisito técnico, este proceso representa una responsabilidad compartida. El seguimiento al Pacto permite vigilar el cumplimiento de compromisos en un contexto global donde la gestión migratoria enfrenta tensiones y tendencias hacia la securitización.
Buenas prácticas y desafíos desde los territorios
Uno de los enfoques centrales del informe es visibilizar avances, buenas prácticas, desafíos y actores clave. En ese escenario, Colombia ha sido reconocida como un país “champion” en la implementación del Pacto, promoviendo una visión basada en derechos humanos y articulación multisectorial.
Durante el taller realizado en Barranquilla dictado por la fundación Ideas para la Paz y OIM, participaron representantes del Centro Intégrate Barranquilla y Cartagena, Cancillería con el programa “Venezuela Nos Une”, Minuto de Dios, Fundación De Pana Que Sí, Cleo, Renacer, Alcaldía de Barranquilla, Gobernación del Atlántico y Rostro Caribe.
Darcy Virginia Fernández destacó que la comunicación comunitaria es el eje que impulsa a Rostro Caribe en el territorio, trabajando con jóvenes, mujeres y líderes comunitarios para visibilizar buenas prácticas. Además, del impacto positivo de la migración, un proceso que hoy requiere mayor apoyo para sostener su incidencia en los territorios.
Fernández reafirmó el compromiso de las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones del Estado colombiano y cooperación internacional para avanzar en mecanismos de accesos a educación, salud, empleo,protección, ayuda humanitaria, regularización, cohesión social e integración.
«Con los Semilleros de Jóvenes Comunicadores Comunitarios se logra fortalecer las habilidades comunicativas y es una de las buenas prácticas que impusa nuestra organización en el Caribe», aseguró Fernández.


Para Thailer Fiorillo, presidente de la Fundación De Pana Que Sí, este proceso representa un avance significativo en la construcción colectiva de política pública migratoria:
“La migración no puede analizarse solo desde cifras. Las organizaciones que trabajamos en territorio conocemos las historias, los obstáculos y también las soluciones que nacen desde la comunidad. Participar en este informe es garantizar que esas voces sean escuchadas y que las buenas prácticas se conviertan en referentes para otros países”.
Fiorillo destacó que la articulación entre Estado y sociedad civil ha sido determinante para responder a la movilidad humana en Colombia y que mantener esa cooperación es fundamental en un contexto internacional donde la gestión migratoria enfrenta retos crecientes.

La articulación con sociedad civil ha sido histórica en la gestión de la migración venezolana en Colombia. Este proceso busca precisamente elevar ese trabajo conjunto y mostrar cómo las experiencias locales pueden convertirse en referentes replicables en otros contextos internacionales.
Colombia presentará su informe en la segunda semana de mayo en Nueva York, donde los Estados expondrán avances y retos frente al Pacto Mundial para la Migración. Más allá del documento, el verdadero mensaje es claro: la gestión migratoria no se construye solo desde los gobiernos, sino desde la suma de voces que trabajan día a día en los territorios.
¿Por qué es importante para nosotros?
Colombia es considerado un país «Champion» (campeón) en la implementación del Pacto Mundial, lo que significa que lo que se hace aquí sirve de modelo para otros estados en el mundo. En un contexto global donde la migración suele verse bajo una lupa de seguridad, este informe defiende una visión progresista de protección de derechos.
«El pacto es una victoria de la sociedad civil y es su responsabilidad vigilar que se cumpla lo prometido», destacan los organizadores, subrayando que la articulación con las organizaciones locales ha sido histórica y vital para gestionar la migración, especialmente la proveniente de Venezuela.


A diferencia de otros reportes oficiales, este informe busca triangular los datos públicos con los relatos directos de quienes viven la migración en el día a día: organizaciones sociales, academia, gremios, sindicatos y organizaciones basadas en la fe






