En medio de una Semana Santa que convoca a la reflexión y al reencuentro espiritual, el Jueves Santo se posiciona como uno de los días más significativos para millones de creyentes en el mundo. Más allá de la tradición religiosa, esta fecha representa un mensaje profundamente humano: el valor del servicio, la humildad y la solidaridad en tiempos de crisis y transformación social.
El Jueves Santo conmemora momentos esenciales en la vida de Jesucristo: la Última Cena con sus discípulos, el lavatorio de los pies y su oración en el huerto de Getsemaní. Estos episodios no solo narran el inicio de su pasión, sino que también dejan enseñanzas que trascienden generaciones.
En particular, el gesto de lavar los pies rompe con las estructuras de poder y redefine el liderazgo como un acto de servicio. Hoy, ese simbolismo cobra fuerza en contextos donde la empatía y la acción colectiva son más necesarias que nunca.

Fundamento bíblico y enseñanza de la Iglesia
Desde la tradición cristiana, este día tiene un sólido sustento en las Escrituras. El Evangelio de San Juan (Jn 13,1-15) relata el gesto del lavatorio de los pies, donde Jesús, en un acto profundamente simbólico, enseña a sus discípulos que el verdadero liderazgo nace del servicio: “Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan”.
Por su parte, la institución de la Eucaristía se recoge en los evangelios y en la Primera Carta a los Corintios (1 Cor 11,23-26), donde Jesús comparte el pan y el vino como signo de su entrega, dejando establecido uno de los sacramentos centrales de la fe cristiana.
De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, el Jueves Santo también conmemora la institución del sacerdocio, al encomendar Jesús a sus apóstoles la misión de continuar su obra. Por ello, en este día se celebra la Misa Crismal en muchas diócesis del mundo.
Asimismo, la oración en Getsemaní revela la dimensión humana de Cristo, quien, en medio del temor, reafirma su compromiso con la voluntad de Dios, dejando una enseñanza sobre la fe en tiempos de dificultad.
Una mirada desde la fe en el contexto actual
En 2026, el Jueves Santo se vive en un mundo marcado por desafíos sociales como la desigualdad, la migración y la fragmentación del tejido comunitario. En este contexto, su mensaje cobra una relevancia especial.

El acto de compartir el pan y el vino se traduce hoy en acciones concretas de solidaridad. El lavatorio de los pies, en gestos cotidianos de cuidado hacia el otro. Y la oración en Getsemaní, en la capacidad de sostener la esperanza incluso en medio de la incertidumbre.
“El Jueves Santo me recuerda que todos tenemos algo para dar. A veces pensamos que servir es algo grande, pero empieza en casa, en cómo tratamos a los demás”, asegura Mariana Rodríguez
La pregunta que deja esta fecha es clara:
¿Cómo estamos viviendo el servicio en nuestras comunidades?
Por su parte, Carlos Eduardo Méndez, señala: “en medio de tantas dificultades, este día nos invita a no perder la fe en la gente. Servir es una forma de resistir y de construir un mejor entorno”
Lo que deja el Jueves Santo
Más que una conmemoración, el Jueves Santo es una invitación a actuar. A mirar al otro con compasión, a reconocer las desigualdades y a asumir un compromiso real con la transformación social.
En tiempos donde el individualismo gana terreno, esta fecha recuerda que el verdadero cambio comienza en lo colectivo, en los pequeños gestos que construyen comunidad.
Desde Rostro Caribe y la Chinita en Barranquilla, la invitación es a vivir esta Semana Santa no solo desde la tradición, sino desde la acción consciente:






