Después del silencio profundo del Sábado Santo, la luz irrumpe. El Domingo de Resurrección, también conocido como Domingo de Pascua, llega como un estallido de alegría que transforma el dolor en esperanza. Es el día en que la vida vence, en que la fe se confirma y en que millones de creyentes celebran que Jesús ha resucitado.
Este momento, considerado el corazón de la fe cristiana, cierra el Triduo Pascual y abre un nuevo tiempo: el de la esperanza renovada. La resurrección no es solo un hecho religioso, es un mensaje universal que habla de nuevos comienzos, de segundas oportunidades y de la fuerza del amor que trasciende incluso la muerte.
La luz que vence la oscuridad
La Pascua simboliza el paso de la oscuridad a la luz. Durante las celebraciones, el encendido del Cirio Pascual representa a Cristo resucitado iluminando el camino de la humanidad. Es un gesto cargado de significado: donde antes había dolor, ahora hay vida; donde había incertidumbre, ahora hay fe.

Este día no tiene una fecha fija, ya que se celebra el domingo siguiente a la primera luna llena después del equinoccio de primavera, entre marzo y abril. Sin embargo, su mensaje permanece intacto año tras año: la vida siempre encuentra la forma de renacer.
“La Resurrección nos recuerda que incluso en los momentos más difíciles, siempre existe la posibilidad de volver a empezar. Es una invitación a creer, a reconstruir y a vivir con esperanza”, expresó un líder comunitario durante la jornada.
La Pascua: una celebración de fe, familia y comunidad
El Domingo de Pascua es también un momento de encuentro. Las iglesias se llenan, las familias se reúnen y las comunidades celebran juntas el sentido profundo de la vida. Es un día donde la fe se vive no solo en lo espiritual, sino en los gestos cotidianos: compartir, perdonar, abrazar y volver a creer.
En distintos territorios, las tradiciones incluyen misas solemnes, cantos, procesiones y encuentros familiares que refuerzan el sentido de comunidad. La alegría se siente en el ambiente, en las palabras, en las miradas.
“La Pascua es volver a la esperanza. Es sentir que no estamos solos y que, como comunidad, podemos levantarnos y seguir adelante”, manifestó una feligresa al finalizar la celebración.
Más allá de la tradición religiosa, la Resurrección representa un mensaje profundamente humano: después de cada caída, hay una oportunidad de levantarse. En contextos marcados por desafíos sociales, económicos y personales, esta fecha cobra un valor especial.
El Domingo de Pascua invita a mirar el futuro con esperanza, a reconstruir desde el amor y a fortalecer los lazos que nos unen como sociedad.
Hoy, más que una conmemoración, la Pascua es una experiencia viva. Es la certeza de que la luz siempre regresa.
Porque la vida venció.
Porque la esperanza sigue.
Porque siempre es posible volver a empezar.
Desde La Chinita en Barranquilla y Rostro Caribe finalizamos esta entrega especial de Semana Santa 2026 agradeciendo el apoyo para seguir cumpliendo con nuestra labor de informar con responsabilidad y credibilidad.






