Max Verstappen rompió el silencio de Red Bull en 2026. El neerlandés ganó el Gran Premio de Baréin, disputado en el circuito de Sepang, Malasia, y consiguió mucho más que 25 puntos: mantuvo viva su extraordinaria racha de victorias desde su llegada al equipo austriaco y le entregó a Red Bull Ford Powertrains su primer triunfo en la Fórmula 1.
La lluvia, los retrasos, los cambios de neumáticos y la aparición del Safety Car convirtieron la carrera en una auténtica prueba de supervivencia. En medio del caos, Verstappen encontró la fórmula para recuperar el liderato y controlar las últimas vueltas hasta cruzar la bandera a cuadros por delante de Kimi Antonelli y Lewis Hamilton.
Red Bull encontró la respuesta que necesitaba

La victoria tiene un significado especial para Red Bull. El equipo venía de un comienzo de temporada en el que Mercedes había establecido una clara referencia competitiva, mientras el RB22 todavía buscaba el equilibrio necesario para pelear regularmente por las primeras posiciones.
Sepang mostró una versión diferente del monoplaza.
Verstappen había conseguido la pole y, aunque perdió posiciones inicialmente, el RB22 demostró ritmo suficiente para recuperar terreno. La actuación confirmó que las mejoras introducidas por Red Bull están comenzando a producir resultados y que el proyecto técnico puede volver a competir por las victorias.
Y en una temporada marcada por el cambio reglamentario de 2026, eso representa una señal especialmente importante.
La estrategia que cambió la carrera
Uno de los grandes responsables del triunfo fue el muro de Red Bull.
Las condiciones de pista exigieron decisiones rápidas. La lluvia modificó completamente el escenario y obligó a los equipos a interpretar cuándo era el momento adecuado para utilizar neumáticos intermedios y cuándo apostar por los slicks.
Red Bull no se precipitó.
La elección de Verstappen y la lectura de las condiciones permitieron al equipo mantenerse en una posición competitiva mientras otros rivales comprometían sus carreras con decisiones demasiado agresivas. Posteriormente, el Safety Car abrió una nueva ventana estratégica y Verstappen aprovechó el reinicio para recuperar definitivamente el control de la prueba.
Ahí estuvo una de las claves del triunfo: Red Bull no ganó únicamente por velocidad. Ganó porque interpretó mejor una carrera que cambiaba prácticamente vuelta tras vuelta.
Verstappen vuelve a ser Verstappen

El neerlandés también puso sobre la mesa una de sus principales virtudes: la capacidad para mantenerse competitivo cuando la carrera se complica.
Perdió posiciones en la arrancada, tuvo que remontar y después administrar diferentes escenarios de carrera. Sin embargo, no cometió errores determinantes y respondió cuando tuvo la oportunidad de atacar.
El resultado fue su primera victoria de 2026 y la número 72 de su trayectoria en Fórmula 1. Además, Verstappen conservó una estadística que habla de su extraordinaria regularidad: desde que se incorporó a Red Bull en 2016, ha conseguido al menos una victoria en cada temporada.
Para un piloto acostumbrado a ganar, el dato puede parecer secundario. En realidad, después del complicado comienzo de Red Bull, tiene un enorme valor.
Verstappen necesitaba demostrar que todavía tenía las herramientas para pelear por triunfos. Sepang le devolvió esa certeza.
Ford vuelve a ganar en la Fórmula 1

La otra gran historia de la jornada fue la de Ford.
La victoria de Verstappen significó el primer triunfo para Red Bull Ford Powertrains, el proyecto nacido de la alianza entre Red Bull y el fabricante estadounidense para afrontar la nueva era de motores de la Fórmula 1.
Para Ford, además, representa el regreso al primer lugar del podio después de más de dos décadas. El último triunfo de un motor Ford en la categoría se remontaba a 2003, cuando Giancarlo Fisichella ganó el Gran Premio de Brasil con Jordan Ford.

Ahora, 23 años después, el nombre Ford vuelve a estar asociado con un ganador de un Gran Premio.
Pero esta vez la historia es diferente.
No se trata solamente de suministrar una unidad de potencia. Red Bull Powertrains asumió el desafío de convertirse en fabricante de motores y encontró en Ford un socio tecnológico fundamental para esta nueva generación de unidades de potencia. La victoria en Sepang representa, por lo tanto, una primera validación competitiva de un proyecto completamente nuevo.
Un triunfo que cambia el panorama
Todavía sería demasiado pronto para afirmar que Red Bull regresó definitivamente al dominio de temporadas anteriores. Mercedes mantiene una posición muy fuerte en el campeonato y Kimi Antonelli terminó segundo en Sepang, conservando una importante ventaja en la clasificación de pilotos.
Pero la victoria cambia la conversación.
Red Bull ya tiene velocidad.
Verstappen ya tiene un triunfo.
Y Red Bull Ford Powertrains ya tiene su primera victoria.






