Refugiados Unidos y la ONU recorren Colombia con mesas territoriales para escuchar a migrantes y refugiados. Tras pasar por Bogotá y Medellín, la ruta llega a Barranquilla con organizaciones de todo el Caribe.
Al final del camino, las propuestas vuelven a Bogotá. Allí se convierten en recomendaciones para el Gobierno nacional y su nuevo Plan Nacional de Desarrollo.

Refugiados Unidos es una organización de la diáspora venezolana. Su aliada en esta ruta es la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia. En cada región, la pregunta es la misma: qué políticas necesita de verdad la población en movilidad humana.
Una agenda nacional que nace en los territorios
Julia Pimentel, oficial de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Colombia, explica el sentido del recorrido. Su oficina brinda asistencia técnica, fortalece capacidades y hace incidencia en derechos humanos.
En ese marco, las mesas reúnen a la sociedad civil y a personas defensoras de derechos humanos migrantes y refugiadas. Los temas centrales son la integración, el fin de la xenofobia, la salud y la educación.

La lógica es sencilla. Quienes viven la migración conocen de primera mano sus necesidades y desafíos diarios. Por ello, son ellos quienes formulan las recomendaciones que escalan ante el gobierno nacional. Cada región, además, aporta matices que Bogotá no ve desde lejos.
La escala del reto justifica el esfuerzo. El tablero de Migración Colombia reporta 2.841.389 migrantes venezolanos en el país, con corte a febrero de 2026. Detrás de esa cifra hay familias, emprendimientos y liderazgos que ya transforman barrios enteros.

El momento también es oportuno. El gobierno de Abelardo De La Espriella construye el Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030 con encuentros en las regiones. Según el cronograma conocido, el plan pasa por el Conpes el 6 de noviembre. Luego llega al Congreso en febrero de 2027.
Migrantes y refugiados del Caribe toman la palabra
En Barranquilla, la mesa convoca liderazgos desde la capital del Atlántico hasta Riohacha. Lublac Prieto, directora general y cofundadora de Refugiados Unidos, explica que la jornada avanza en tres momentos: diagnóstico de barreras, lectura del contexto Caribe y propuestas para el nuevo plan.
«Queremos promover incidencia sobre cómo deberían ser las nuevas políticas públicas sobre nosotros y nuestras vidas», afirma Prieto. Para ella, las personas migrantes «somos constructores y constructoras de nuestras propias soluciones”; por eso, pide que el nuevo gobierno abra puertas y las mire de manera positiva.
Prieto identifica el mayor desafío: el cambio de gobierno. “Debemos abrir puertas para ser escuchados”, advierte. Por eso, hace un llamado para que estas organizaciones sean vistas de manera positiva.
“Estamos en los territorios construyendo desde hace años”, recuerda. Y remata: “Debemos ser parte de esa construcción de políticas públicas”.

«Estas mesas de trabajo son necesarias, ya que las voces de los migrantes suelen ser invisibles», aseguró Abraham Puche, voluntario de la Asociación Salto Ángel (Riohacha).
Puche además enfatizó: «es necesario actualizar las Políticas Públicas Migratorias en todos los niveles de gobiernos, que garanticen un mecanismo idóneo de regularización migratorias sin tantas barreras, y en cuanto al mecanismo de refugio hay que recordar que la situación de Venezuela sigue siendo la misma, a pesar de los cambios en el Gobierno».
Cada participante llega con la tarea hecha. La guía metodológica pide tres desafíos del territorio, una experiencia concreta, tres recomendaciones prioritarias y una propuesta específica. Con esos insumos, el diálogo cruza lo común y lo propio de cada región.
“Cuando las organizaciones trabajamos juntas y organizadas, la narrativa deja de ser queja y se convierte en propuesta. Contar bien lo que hacemos también es incidir”, afirma Darcy Fernández, cofundadora y CEO de Rostro Caribe.
Fernández añade: “las comunidades migrantes no son una estadística, son historias que se construyen en colectivo”.
En la mesa del Caribe participan Venezuela Quilla, Cleo, Agencia 7-80, Identidades Diversas, Asociación Salto Ángel, que llega desde Riohacha, y Rostro Caribe.




Pimentel deja un mensaje para todos los liderazgos del país: «Defender derechos es en sí mismo un derecho». Así, lo que nace en esta mesa viaja ahora hacia la capital. Y el Caribe deja de ser solo tierra de acogida para convertirse en tierra que propone.






