Suena una gaita en la Catedral María Reina y Barranquilla huele a Maracaibo. Este 1 de noviembre, a mediodía, la migración venezolana abre la novena Festividad de la Chinita en la capital del Atlántico.
Es su cita de fe más importante en la ciudad. Los Chiquinquireños, coro de gaitas de la festividad, cantan a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá con la voz entrecortada. Es un inicio de alegría, pero también de añoranza. Cada verso viaja hasta el Lago de Maracaibo y regresa convertido en oración.

El sacerdote de la Catedral María Reina abre la jornada con un mensaje que invita a la reflexión. Luego, la comunidad eleva sus cantos y entrega a la Chinita sus súplicas, sus nostalgias y su gratitud. Nadie llega solo: cada familia trae consigo a su tierra.
Una Festividad de la Chinita que honra a sus ausentes
La primera ofrenda lleva un nombre: César Marrero. El catequista principal y director del coro Los Chiquinquireños falleció en septiembre de este año. Hoy su ausencia pesa, pero su enseñanza vive en cada gaita que suena en el templo.

La memoria también abraza a las víctimas de los terremotos de 2026. El doble sismo del 24 de junio, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejó más de 6.500 fallecidos en Venezuela, según el balance oficial de finales de agosto. En Colombia, el terremoto del Chocó cobró 331 vidas.
Por ello, los asistentes oran por los familiares, amigos y seres queridos que partieron este año. La gaita, que suele ser fiesta, se vuelve aquí abrazo y consuelo. Así, la comunidad transforma el duelo en esperanza compartida.
Ocho años de fe migrante en Barranquilla
La historia comienza en 2018. Ese año, los comunicadores sociales Miguel González y Darcy Virginia Fernández deciden traer a la Chinita a Barranquilla. Desde entonces, la festividad crece cada noviembre con el apoyo de aliados y emprendedores de la comunidad.

“Han sido ocho años en los que más de 50 músicos migrantes venezolanos, con colaboradores colombianos, nos hemos unido en torno a la fe”, afirma Miguel González. De igual manera, Darcy Virginia Fernández destaca que esta fe reconoce a la comunidad en la unión y en la vocación mariana que inspira la Virgen.
Además, la festividad celebra el aporte de la migración venezolana a la ciudad. Barranquilla figura entre las ciudades con más venezolanos del país, con cerca de 90.000 residentes, según Migración Colombia. Su trabajo fortalece la cohesión social, la integración y el desarrollo económico del Caribe colombiano.
De Maracaibo a Madrid, la Chinita une a su diáspora
Barranquilla no reza sola. Un día antes, el 31 de octubre, Maracaibo vivió la Bajada de la Virgen en la plazoleta de la Basílica. Más de 30.000 fieles acompañaron la misa que presidió el arzobispo José Luis Azuaje Ayala.
Allí, los zulianos también oraron por las víctimas y damnificados del doblete sísmico. La gaita “Madre del Lago”, de Amador “Chicho” Bermúdez, es el himno oficial de las fiestas patronales. Además, la Feria de la Chinita cumple 60 años y vive su día central el 18 de noviembre.
Al otro lado del Atlántico, Madrid celebra la edición 23 de su Feria de la Chinita. La Asociación Cultural Feria de la Chinita organiza la programación del 16 de octubre al 14 de noviembre. Allí, la Bajada llegó el 31 de octubre a la Basílica Hispanoamericana de la Merced, con eucaristía y serenata gaitera.
Tres ciudades, un mismo canto. En Barranquilla, Maracaibo y Madrid, la Festividad de la Chinita demuestra que la fe migra con su gente y que, donde llega, siembra unión. Que suene la gaita. ¡Que viva la Chinita!






