Colombia amanece este lunes 10 de agosto con la tierra temblando bajo sus pies. Un terremoto de magnitud 7.4 remece al país desde el occidente, poco antes de las ocho de la mañana, y en cuestión de segundos cambia el rumbo del día para millones de colombianos.
La sacudida nace en las entrañas del Chocó, en un pequeño municipio del Pacífico colombiano llamado San José del Palmar, a más de dos horas por tierra de Bogotá. Desde ese punto, la fuerza del movimiento viaja tan lejos que se percibe en Ecuador y en Panamá, además de recorrer buena parte del territorio nacional.

Bogotá tiembla, pero resiste sin mayores daños estructurales. No corren con la misma suerte ciudades del centro y el occidente del país: en Pereira, el aeropuerto y decenas de edificaciones quedan seriamente comprometidos, con estructuras que ceden parcialmente. En Manizales, la histórica Catedral y otras construcciones amanecen con grietas profundas y desprendimientos. En Cali, el golpe llega hasta el corazón de la salud pública: el Hospital Universitario del Valle sufre un colapso parcial, justo cuando más se necesita su capacidad de atención.
El balance oficial ya tiene un primer número. El presidente Abelardo de la Espriella confirmó, con corte a las 12:30 del mediodía, que el terremoto en Colombia deja hasta el momento 111 personas fallecidas y 87 heridas, según el reporte entregado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). La misma fuente reporta 1.575 viviendas averiadas, 37 casas totalmente destruidas y 61 edificaciones colapsadas en las zonas más golpeadas por el sismo. Las autoridades insisten en que estas cifras seguirán actualizándose a medida que avancen las labores de verificación en terreno
Ante la magnitud del desastre, el Gobierno nacional declara de inmediato el estado de calamidad y asume de forma directa la coordinación de la respuesta humanitaria. En paralelo, las alcaldías de las ciudades afectadas activan sus organismos de gestión del riesgo para recorrer barrio por barrio y evaluar los daños en viviendas, colegios y centros de salud.
Colombia responde con fuerza y solidaridad por el terremoto
Mientras los equipos de rescate trabajan contra el tiempo, algo distinto también se mueve en el país: la solidaridad. En redes sociales se multiplican los mensajes de aliento, las cadenas de ayuda y las voces de artistas y líderes comunitarios que piden unidad para las familias de Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas.

Desde el Caribe colombiano, un territorio que ha aprendido a sostenerse a punta de comunidad frente a las adversidades del clima y la naturaleza, Rostro Caribe se suma a ese abrazo colectivo. Informar con responsabilidad, evitar la desinformación y señalar los canales oficiales de ayuda es, hoy más que nunca, una forma concreta de acompañar a quienes lo perdieron todo en cuestión de segundos.
La emergencia sigue activa y en desarrollo. Se recomienda a la ciudadanía seguir exclusivamente los canales oficiales del Servicio Geológico Colombiano y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres para conocer cifras confirmadas y rutas de ayuda.






