En una fecha cargada de profundo significado espiritual y personal, el comunicador social y director de Rostro Caribe, Miguel Ángel González Tenias comparte un relato íntimo que une la fe, el ejercicio periodístico y la memoria. En el marco del Día de la Divina Pastora, una de las manifestaciones religiosas más importantes de Venezuela, el periodista revive años de cobertura, historias contadas desde el territorio y momentos que marcaron su vida y su oficio.

Durante cerca de 20 años de trabajo en el diario Panorama, el comunicador cubrió en múltiples ocasiones la procesión de la Divina Pastora en Barquisimeto, documentando con su cámara el fervor popular, las promesas, las caminatas interminables y las historias que se tejían a lo largo de la avenida Lara, la plaza Macario Yépez y la Catedral.
La Divina Pastora: fe, territorio y memoria colectiva
Considerada la procesión mariana más multitudinaria de Venezuela representa un símbolo de identidad espiritual que, junto a la Virgen de Coromoto, la Virgen de Chiquinquirá y la Virgen del Valle, sostiene la tradición religiosa del país.
En su testimonio, el director de Rostro Caribe destaca cómo esta cobertura iba más allá de lo noticioso: era una experiencia física, emocional y espiritual que exigía resistencia, sensibilidad y compromiso con la historia.



Imágenes tomadas en el año 2013
Más allá de lo informativo, esta cobertura representó una escuela de vida: el periodismo hecho desde la calle, el cuerpo y la cercanía con la gente.
«Durante años la cubrí como periodista: caminando kilómetros, contando historias en imágenes, viviendo el fervor del pueblo, cayéndome y levantándome, con aciertos, errores… y sentido. La fe, el periodismo y la memoria se cruzan hoy en este relato que comparto desde el corazón», reflexionó González.
Entre los recuerdos compartidos se encuentran coberturas emblemáticas como el encuentro de la imagen con una réplica traída desde España en 2007, las historias de niños y familias que año tras año cumplían promesas. El concierto dirigido por Gustavo Dudamel en 2008, y las escenas cotidianas de promesas cumplidas, especialmente las de niños vestidos de pastorcitas, que marcaron su mirada fotográfica.

Un accidente que marcó el cuerpo y el oficio
En el recorrido profesional de González, la cobertura de la Divina Pastora también estuvo marcada por los riesgos propios del ejercicio periodístico en campo. En 2012, durante una de estas coberturas, sufrió una fuerte caída mientras intentaba obtener una toma desde una torre cercana a la Catedral de Barquisimeto, lo que le ocasionó una fractura en el brazo derecho e interrumpir su labor.

Este episodio evidenció las exigencias físicas del periodismo de calle y dejó una huella en su ejercicio profesional, reafirmando una forma de contar las historias desde el cuerpo, la cercanía con la gente y el territorio.
A pesar del accidente, en 2013 realizó su última cobertura de la Divina Pastora, cerrando así una etapa cargada de aprendizaje, fe y memoria.
Comunicación con enfoque social, comunitario y de derechos humanos
Este 14 de enero de 2026 se cumplen 10 años desde Miguel González decidió cerrar su ciclo de 20 años de periodismo en Venezuela, una decisión que coincidió con el inicio de su camino como migrante.
Hoy, desde Colombia, continúa ejerciendo la comunicación con enfoque social, comunitario y de derechos humanos a través de Rostro Caribe, medio que apuesta por contar historias de transformación, memoria y ciudadanía.
“El periodismo también es fe, resistencia y memoria. Así se vivía el periodismo”, reflexiona González
Rostro Caribe se consolida como un medio comprometido con la comunicación comunitaria, el periodismo de soluciones y la construcción de memoria desde los territorios. A través de relatos como este, reafirma su apuesta por narrativas que conectan lo personal con lo colectivo, lo espiritual con lo social y el pasado con los nuevos ciclos.
📺 El video completo puede verse en el canal de YouTube de Rostro Caribe






