Pan de mi Tierra, panadería de tradición venezolana, inaugura este 22 de enero su punto físico Adícora, ubicado, en la calle 86 #42B, esquina del barrio Los Nogales, en Barranquilla. La apertura de esta sede significa un nuevo paso para el emprendimiento que nació desde la constancia y el deseo de seguir compartiendo sabores tradicionales.

Esta idea de negocio surgió a partir de una experiencia familiar. Sus fundadores: Nelson José Medina, Marlyn Blanco y su hijo Nelson David Medina, identificaron en Barranquilla una comunidad que compartía con ellos las mismas tradiciones; y así, vieron una oportunidad para emprender.
En 2017, llegaron a Barranquilla como migrantes con experiencia previa en el rubro de panadería, y después de dos años de trabajo en otros oficios, lograron adquirir sus primeras máquinas para dar inicio formal al negocio.
Desde sus comienzos, Pan de mi Tierra decidió apostar por la esencia venezolana: recetas, nombres y procesos que ya conocían. “Sabíamos hacer pan como lo hacíamos en Venezuela y decidimos seguir con esa tradición”, explica Nelson José.
Esa identidad fue lo que dio nombre al negocio, pero con el tiempo también se amplió para integrar otros sabores de regiones colombianas, permitiendo que el producto fuera recibido por un público cada vez más amplio y diverso, que sintieran la propuesta como un pan de su tierra, sin importar donde se encontraran.
Creció la demanda y continúa la tradición venezolana
Productos como el pan de jamón, los cachitos o el golfeado se han convertido en parte de la oferta, que hoy resalta como favorita en el público colombo venezolano.
Desde el año 2019, trabajaron bajo un modelo de producción por encargo y ventas a domicilio, llevando los productos hasta los hogares y lugares de trabajo. Con el crecimiento de las ventas, lograron fortalecer su capacidad productiva, y con la primera sede les permite formalizar y consolidar el negocio, permitiendo que los clientes puedan encontrar sus productos en un punto fijo y en cualquier momento.


Henry González, cliente frecuente desde el inicio, se refirió a esta inauguración con orgullo por sus hermanos venezolanos. «Esto representa el fruto de su trabajo y esfuerzo constante, y nos brinda a los migrantes la oportunidad de sentir nuevamente los sabores de nuestro país, porque no solo es el sabor de Paraguaná, sino que ellos nos traen también el sabor zuliano, el caraqueño y el oriental»
Más allá del pan, este emprendimiento representa un intercambio cultural que se ha ido construyendo con el tiempo; manteniendo la tradición venezolana viva, pero mezclándose cada vez más con las costumbres locales.
Con esta nueva sede, «Pan de Mi Tierra» reafirma su compromiso con Barranquilla, una ciudad que hoy consideran parte de su vida, y se proyectan a seguir creciendo, con la posibilidad de abrir nuevos puntos en otros sectores de la ciudad.
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