«Que molleja e´ bueno es ser zuliano», con esa frase Raúl Chaparro nos cuenta con orgullo su identidad e idiosincracia. Cada 28 de enero, el estado Zulia conmemora el Día de la Zulianidad.
Es una fecha que remite a hechos históricos fundamentales del proceso independentista venezolano, particularmente a la decisión asumida en 1821 por la Provincia de Maracaibo de separarse del dominio español, en un contexto decisivo para la construcción de la nación.

Oficialmente el decreto fue en el año 2002, con el propósito de conmemorar la historia de la Provincia de Maracaibo y reafirmar el valor simbólico de aquel acontecimiento que marcó el rumbo político y social de la región.
Este hecho fortaleció el compromiso de los zulianos con la causa independentista y contribuyó, años más tarde, a la consolidación definitiva de la independencia de Venezuela tras la Batalla Naval del Lago de Maracaibo en 1823, acontecimiento que selló el fin del dominio español en el país.
«Aunque es una fecha para conmemorar, los zulianos celebramos nuestra identidad, porque somos la pepa del queso y si no sois del Zulia, muy probalemente no lo váis a entender», asegura el marabino Raúl Chaparro.
Aunque la efeméride fue institucionalizada en tiempos recientes, distintos antecedentes históricos señalan que el reconocimiento de la zulianidad como expresión identitaria tuvo impulso institucional desde 1941, durante el gobierno de Isaías Medina Angarita. Décadas después, a inicios de los años noventa, se reforzó el sentimiento regional con la creación de la Bandera del estado Zulia, izada por primera vez un 28 de enero, con sus colores azul y negro, el sol y el Relámpago del Catatumbo como emblemas del territorio.
Símbolos que se viven, no se explican
La zulianidad se expresa a través de símbolos profundamente arraigados en la memoria colectiva regional: el Puente General Rafael Urdaneta, que más que concreto representa unión y desarrollo; Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (La Chinita), centro espiritual y cultural del Zulia; el Lago de Maracaibo, origen y memoria viva del territorio; y la gaita zuliana, manifestación musical que recoge la voz, la alegría y la identidad del pueblo.



Para muchos zulianos, esta identidad no se aprende: se vive. Así lo resume, entre risas, Chaparro, quien destaca:
“Uno no anda diciendo que es zuliano, eso se nota cuando hablas, cuando cantas gaita aunque no te sepas la letra y cuando cruzas el puente y sientes que llegaste a casa. Eso no se quita ni con Wi-Fi”.
Zulianidad con identidad
Ser zuliano implica reconocer una identidad viva, capaz de adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos sin perder su esencia. Hoy, la zulianidad también se proyecta en los entornos digitales, donde nuevas generaciones reinterpretan la tradición desde lenguajes contemporáneos, fortaleciendo el orgullo regional y el sentido de comunidad.

Más que una conmemoración, esta fecha representa una invitación a reafirmar la memoria histórica, valorar la diversidad cultural y reconocer al Zulia como un territorio de identidad firme, creatividad constante y profundo arraigo cultural.
Desde Rostro Caribe saludamos a todos los zulianos por el mundo.






