Carnaval e integración: la cumbia como puente para la infancia migrante en Barranquilla

por | 13 Feb 2026 | Eventos, Noticia Principal

En una ciudad que nació de la migración, el Carnaval vuelve a convertirse en escenario de integración. Esta vez, la cumbia fue el lenguaje común para hablar de infancia, convivencia y pertenencia.

En el marco del foro “Carnaval e Integración: una mirada desde Barranquilla a la migración”, realizado en el Auditorio Mario Santodomingo de la Antigua Aduana, el Centro Intégrate Barranquilla abrió un espacio de diálogo sobre el papel de la cultura como herramienta de cohesión social.

La integración también se construye desde la cultura
Niños migrantes y locales participan en procesos culturales que fortalecen la integración | Foto: Darcy Virginia Fernández Casilla

El encuentro reunió a instituciones distritales, organizaciones sociales, líderes comunitarios y procesos culturales que trabajan con población migrante, retornada y comunidad de acogida en distintos barrios de la ciudad.

“La integración también se construye desde la cultura”

Durante la apertura, Ingrid de la Pava, asesora de la Secretaría de Gobierno, subrayó que la integración no puede limitarse al acceso a servicios institucionales. “Queremos que este espacio nos permita intercambiar experiencias, reconocer los desafíos y fortalecer los procesos culturales en los barrios donde hay mayor concentración de población migrante”, expresó.

Para la funcionaria, el proceso debe vivirse en el territorio, especialmente a través de la infancia. “Los protagonistas hoy son los niños y las niñas que nos muestran por qué la cultura es tan importante”.

En su intervención recordó que Barranquilla es una ciudad donde muchas personas, aunque no hayan nacido aquí, terminan sintiéndose parte de su identidad.

“Ningún niño debería sentirse extranjero donde sueña y vive”

Para Pablo Zuluaga, coordinador del Centro Intégrate Barranquilla, el Carnaval representa mucho más que una celebración.

“Barranquilla ha sido históricamente una ciudad de puertas abiertas, creada y originada por la migración. No solo recibe culturas, las transforma en identidad. El Carnaval es prueba de ello”, afirmó.

Zuluaga insistió en que las personas migrantes “no son cifras ni estadísticas, sino historias, saberes y sueños que laten en esta ciudad”. En esa línea, dejó un mensaje que marcó el tono del foro: “ningún niño o niña debería sentirse extranjero en el lugar donde sueña y vive”.

Cumbia por la Integración: tejido social desde la infancia

Uno de los procesos destacados fue “Cumbia por la Integración”, una iniciativa que articula formación cultural y cohesión social en barrios como La Loma.

La integración también se construye desde la cultura
Mariana Hernández es una migrante venezolana y participa en el foro | Foto: Darcy Virginia Fernández Casilla

Mariana, líder comunitaria del sector, explicó que el proyecto ha permitido que niños venezolanos y colombianos compartan escenario desde el reconocimiento mutuo. “Les enseñamos que tienen fortalezas, que pueden salir adelante y que todos somos iguales”, expresó.

Desde la Fundación Folclórica Cumbiamba La Revoltosa, su directora, Dennis Mendoza, destacó que el proceso ha sido un aprendizaje colectivo.

“Trabajar con los niños es generar tejido social y crearles un ambiente diferente, que los aleje de contextos de riesgo”, señaló. Más que hablar de integración como concepto, explicó, el proceso ha consistido en hacerlos parte sin distinciones.

“No eran niños venezolanos o colombianos; eran niños en un aprendizaje integral”.

Cultura como protección y pertenencia

Durante el foro se resaltó que los procesos culturales también cumplen una función preventiva y protectora, especialmente en contextos donde la población migrante enfrenta mayores vulnerabilidades.

En una región marcada por la movilidad humana, el Carnaval reafirma su dimensión simbólica: no solo es fiesta, es memoria, identidad y pedagogía social.

Las voces infantiles lo reflejan con claridad. Hablan de alegría, de aprendizaje y de sentirse parte de un equipo. No mencionan fronteras. Hablan de bailar, compartir y crecer juntos.

El mensaje final fue contundente: en Barranquilla, la igualdad también se construye desde la participación cultural porque cuando suena la cumbia, todos tienen un lugar en la rueda.

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