En el marco del Día Internacional del Camarógrafo y del Fotógrafo, el periodista y director de Rostro Caribe, Miguel González, recordó uno de los episodios más difíciles de su carrera profesional: una detención arbitraria por realizar su labor informativa. El 8 de noviembre de 2013, mientras cubría un traslado judicial en Cabimas, estado Zulia (Venezuela), fue detenido durante cinco horas y treinta minutos por funcionarios del Cuerpo de Policía Bolivariana del estado Zulia. Su acción: tomar una fotografía en medio de una cobertura periodística.
Alrededor de di10 periodistas documentaban el procedimiento cuando dos funcionarios impidieron violentamente el trabajo de la prensa. Miguel fue sujetado, despojado de su cámara y trasladado en una patrulla al destacamento policial.
Fue recluido en una celda en condiciones insalubres, despojado de parte de su ropa y mantenido retenido mientras representantes legales del diario Panorama, medio para el que trabajaba como corresponsal en la Costa Oriental del Lago, gestionaban su liberación.

Al recuperar su equipo, descubrió que las imágenes habían sido borradas. Sin embargo, gracias al respaldo de sus colegas y al trabajo técnico en el periódico, lograron recuperar la fotografía tomada detrás de una reja: una imagen que terminó simbolizando no solo el hecho noticioso, sino la propia experiencia de detención.

Al día siguiente, la historia fue publicada bajo el titular:
“Dos funcionarios del CPBEZ me detuvieron por tomar una fotografía«.

Años después, Miguel sostiene la misma convicción:
“Los funcionarios tienen su arma para cumplir su deber.
Los periodistas tenemos la nuestra: la cámara.
Y no nos la pueden quitar, porque con ella informamos.”
Hoy, desde Colombia y al frente de Rostro Caribe, continúa defendiendo el ejercicio periodístico y la libertad de expresión, convencido de que cada imagen también es un acto de memoria y resistencia.






