En el Día Internacional de la Mujer, cuando la historia vuelve a latir en la voz de quienes han luchado por la igualdad y la dignidad femenina, siete historias se entrelazan como hilos de un mismo tejido que cruza Iberoamérica. Son manos de mujeres que amasan pan, que escriben, que sanan, que crean y que construyen futuro.
Desde Colombia hasta España, pasando por Argentina, Chile, México, Estados Unidos y Venezuela, estas mujeres no solo emprenden: abren camino. En este especial de Rostro Caribe se realzan historias que no esperan el futuro: lo construyen, con la fuerza de quienes convierten la resiliencia en camino y el emprendimiento en bandera. Vea el mapa tocando la imagen.

América Latina, mujeres entre la oportunidad y la necesidad
Para muchas mujeres en la región, el impulso de emprender nace de una necesidad concreta: la libertad financiera. Según el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, el 25,3% de las mujeres en América Latina no cuenta con ingresos propios, una cifra que triplica la de los hombres en la misma situación, que alcanza el 10,9%.
En este sentido, la brecha económica se convierte la principal razón que empuja a muchas mujeres a buscar alternativas fuera del empleo tradicional.
Así, el fenómeno del emprendimiento femenino en América Latina presenta una dualidad particular. De acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), la región registra algunas de las tasas más altas de intención emprendedora femenina del mundo, cerca del 33% en promedio.
Sin embargo, esa intención convive con una realidad laboral compleja. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que las mujeres en la región enfrentan una brecha salarial de entre el 17% y el 20% en el sector formal. Ante esta realidad, emprender no siempre es solo una aspiración de lograr algo propio, sino también una alternativa frente a las limitaciones del mercado laboral.
En Iberoamérica, el panorama emprendedor está lleno de mujeres que trabajan. Más que negocios, estas historias reflejan valentía, disciplina y creatividad: el espíritu guerrero de quienes abren camino para sí mismas y para otras mujeres.
Las manos de Yacquelina Varona que amasa esperanza en Colombia
En Colombia, las manos de Yacquelina Varona amasan cada día pan artesanal con fermentación prolongada en su proyecto 7Semillas, un emprendimiento nacido de la migración, la resiliencia familiar y la convicción de que una mujer puede sostener su propio camino.

Tras enfrentar la incertidumbre económica y las limitaciones de depender de ingresos externos, hoy gestiona su propio negocio con una visión de largo plazo. Para ella, el mayor logro de esta independencia no es solo financiero, sino personal.
«Tener mis propios ingresos me ha permitido recuperar mi capacidad de elegir; ahora puedo decidir desde mi criterio y no desde la necesidad, priorizando mi bienestar y el de mi familia sin miedo».
Emprender desde la fe: Sirlene Araujo y sus pines católicos en Argentina
Más al sur del continente, en Argentina, Sirlene Araujo ha encontrado en la elaboración de pines católicos una manera de combinar fe, creatividad y emprendimiento, viendo una oportunidad de evangelizar y difundir la fe católica.
Su historia demuestra que emprender también puede ser una forma de misión personal. Mientras trabaja a tiempo completo en la administración pública, decidió dar vida a Talenta Dei, un emprendimiento que busca transmitir mensajes de fe y esperanza a través de pequeños símbolos.
La iniciativa nació del deseo de crear algo propio y poner sus talentos al servicio de Dios. Cada pin, explica, representa una forma sencilla de evangelizar y recordar que la fe puede acompañar la vida cotidiana de las personas.

El emprendimiento también ha fortalecido su autonomía personal y económica. Para ella, construir un proyecto desde cero como migrante ha sido una experiencia de confianza, resiliencia y gratitud.
Además de generar ingresos complementarios, su proyecto le permite apoyar a su familia, invertir en el crecimiento del negocio y continuar desarrollando ideas inspiradas en su fe.
La emprendedora destaca que muchas mujeres venezolanas, especialmente las que viven fuera de su país, han descubierto nuevas capacidades al reinventarse en contextos migratorios. “Cuando un emprendimiento nace desde valores, la fe y el deseo de aportar algo bueno a la sociedad, tiene una fuerza especial”, afirma.
Su historia refleja cómo el emprendimiento femenino no solo abre oportunidades económicas, sino también caminos para compartir propósito, identidad y esperanza.
Pierina Juárez y su repostería que cruzó fronteras hasta Chile
En Santiago de Chile, Pierina Juárez hornea y decora tortas personalizadas y postres que comenzaron como una iniciativa durante la pandemia en Venezuela y que hoy continúa. Para ella, emprender es una forma de persistir, de no renunciar a lo que ama hacer.
La historia de Pierina refleja ese proceso. Comenzó su negocio de tortas personalizadas durante la pandemia y lo continuó después de emigrar. «A veces uno da tanto en los trabajos… ¿por qué no dar lo mismo por algo que es de uno?», explica.

Hoy combina su negocio con un trabajo de medio turno. Aunque reconoce que no ha sido un camino fácil, mantiene el proyecto por una razón simple: la pasión por lo que hace. «Mi emprendimiento me ayuda a cubrir gastos y a seguir adelante. La idea es seguir creciendo».
Ingrid Urdaneta: emprender para alcanzar la independencia económica en México
En México, la psicológa Ingrid Urdaneta acompaña a las personas en procesos de transformación personal, a través de la psicoterapia, la programación neurolingüística y la educación. Su emprendimiento combina consulta, formación académica y programas digitales enfocados en autoestima y desarrollo personal.
Para Ingrid emprender fue una forma de ejercer su vocación con mayor libertad. «Cuando tienes tu propio proyecto empiezas a comprender que tus ideas, tu conocimiento y tu experiencia también pueden generar valor. Eso cambia completamente la forma en que te relacionas con el mundo laboral».

Desde hace seis años combina la docencia universitaria con su propio proyecto de psicoterapia, talleres y programas digitales de desarrollo personal. Como parte de esa visión integral del bienestar, también impulsa Ancestral Herbs, una línea de productos naturales que propone una alternativa orgánica para el cuidado personal.
La iniciativa desarrolla almohadas y cojines terapéuticos artesanales elaborados con semillas y plantas como tomillo, romero, canela, lavanda y manzanilla, entre otras. Para ella, la independencia económica no se limita a los ingresos: “No solo significa ganar dinero, significa poder vivir tu vida con mayor coherencia con lo que eres”.
El arte de transformar el papel de Yamilet Gutiérrez desde Estados Unidos
En Estados Unidos, desde Florida, las manos creativas de Yamilet Gutiérrez transforman papel y tela en agendas personalizadas, encuadernaciones artesanales y restauraciones de libros y biblias. Cada pieza hecha a mano refleja la decisión de convertir la creatividad en un proyecto propio.

A través de su proyecto Creaciones Dessy, Gutiérrez desarrolla agendas, notebooks, planeadores y distintos artículos de papelería personalizados que responden a las necesidades y estilos de cada cliente. Sus creaciones, elaboradas de manera artesanal, buscan combinar funcionalidad y estética, convirtiendo cada pieza en un objeto útil para la organización diaria y, al mismo tiempo, en un detalle con identidad propia
Aunque su negocio requiere esfuerzo y constancia, Yamilet afirma que también le ha dado la satisfacción de ver cómo su trabajo y dedicación se reflejan directamente en el crecimiento de su negocio. «Emprender también me dio la oportunidad de convertir mi creatividad en un negocio y aportar algo único a mis clientes».
Valentina Giuffrida gana el control del tiempo como forma de libertad en Espaá
Al otro lado del Atlántico, el emprendimiento femenino también crece, aunque con motivaciones ligeramente distintas. En España, el equilibrio entre vida personal y profesional aparece como uno de los principales motores.
El Informe GEM España 2023-2024 señala que muchas mujeres deciden iniciar proyectos propios para ganar flexibilidad y gestionar su tiempo con mayor autonomía, además de que demuestran una alta intención en emprender para marcar una diferencia en el mundo.
La artista italo-venezolana Valentina Giuffrida, radicada en Madrid, es una de ellas. Tras trabajar con marcas de lujo como Golden Goose y Versace, decidió impulsar su propio proyecto creativo: GIGISLAB, un laboratorio de personalización artística aplicado a la moda.

Para ella, el emprendimiento es inseparable de la libertad creativa. «Como artista, la libertad es un pilar fundamental. Crear desde esa libertad es lo que me impulsó a emprender».
Aunque reconoce que los primeros años implican una gran incertidumbre económica, también afirma que la autonomía que se gana compensa el riesgo. «Ahora estoy en una etapa en la que tengo una autonomía similar a cuando trabajaba a tiempo completo. Eso significa que pronto podría superarla».
Angeles Dellan impulsa marcas de mujeres para audiencias internacionales desde Venezuela
Y el mapa cierra en Venezuela, donde Angeles Dellan trabaja como social media manager especializada en el sector de bienestar, acompañando y proyectando marcas, principalmente lideradas por mujeres, hacia audiencias internacionales. Desde la gestión digital cree fielmente en el impacto positivo que pueden generar las mujeres si están unidas.

Angeles trabajó durante años para agencias de marketing hasta que decidió seguir un camino donde construyera algo que dependiera completamente de ella. «La satisfacción de saber que estoy construyendo un sueño bajo mis propios términos es el mejor resultado que he podido obtener». Afirma.
Para Ángeles, el verdadero cambio comienza en la oportunidad de gestionar tu tiempo. «Emprender me ha regalado la libertad de poder vivir mi presente. Más allá de lo económico, hoy puedo gestionar mi tiempo para no descuidar lo que me hace vibrar, como el baile».
Un cambio que va más allá de la economía de las mujeres
El Día Internacional de la Mujer sirve para visibilizar que la autonomía financiera femenina no es únicamente una cuestión individual, sino también social. Detrás de cada emprendimiento hay decisiones que transforman la vida cotidiana: elegir cómo trabajar, cuándo hacerlo y qué proyectos impulsar.
Aunque sus oficios, ciudades y contextos son distintos, todas comparten algo en común: son mujeres venezolanas que han encontrado en el emprendimiento una forma de reconstruir su independencia económica, redefinir su futuro y sostener a sus familias. En ese proceso, el emprendimiento deja de ser únicamente una actividad económica para convertirse en una herramienta de transformación.






Y aunque el camino aún enfrenta obstáculos, cada nuevo proyecto liderado por una mujer en la región confirma que la independencia económica está dejando de ser la excepción. Desde Rostro Caribe, visibilizamos a las mujeres que están siendo parte importante de la economía en la región.






