Hasta siempre tía Ynes

por | 14 Mar 2026 | Noticia Principal, Rostros

Hoy el corazón se nos llena de silencio y de recuerdos al despedir a nuestra querida tía Ynes González. Me cuesta escribir estas palabras porque cuando alguien tan importante parte, el alma se queda buscando cómo expresar lo que siente.

Con 85 años, Ynes fue una mujer guerrera, una mujer que nos demostró con su vida su entereza, su fuerza y su amor por la familia. De corazón noble y espíritu generoso, siempre tenía una sonrisa, una palabra sabia y ese sentido del humor que nos alegraba la vida incluso en los momentos más simples.

También nos regaló algo muy especial: sus ricas comidas, preparadas con amor, esas que no solo nos reunían alrededor de la mesa, sino que también nos enseñaban el valor de compartir, de cuidar y de mantener viva la tradición familiar. Más que recetas, nos dejó memorias que hoy viven en cada sabor y en cada encuentro.

Mi memoria vuelve inevitablemente a los domingos en familia, cuando el aroma de su sancocho de costilla llenaba la casa y nos reunía alrededor de la mesa. Para mí, después de tantas pautas periodísticas y jornadas de trabajo, ese plato era más que comida: era refugio, descanso y amor servido con sus propias manos

Tía Ynes

Desde la Costa Oriental del Lago, en el estado Zulia, Venezuela, su cuerpo descansa, pero su legado de amor, fortaleza y alegría seguirá viviendo en todos nosotros.

Tía Ynes, te despedimos con respeto, gratitud y cariño ¡Gracias, por tanto amor!

Ella tuvo una hija: Elizabeth. Mi querida Eli, desde la distancia nos toca vivir este duelo, pero nuestro corazón está cerca de ti y de la familia. Fuerza, cargada de nostalgia y sentimiento que nos rompe el corazón. Un abrazo profundo lleno de solidaridad, fe y acompañamiento en este momento de dolor. Que el amor que sembró tía Ynes sea también la fuerza que nos sostenga hoy.

Como un retrato vivo de serenidad y nobleza, tía Ynes será siempre recordada por su mirada tranquila detrás de sus lentes, por su sonrisa dulce que parecía abrazar a quienes la rodeaban y por esa presencia cálida que transmitía paz.

Su rostro reflejaba la sabiduría de los años y la bondad de un corazón generoso. Fue una mujer fuerte y amorosa, de espíritu sencillo, capaz de llenar los espacios con alegría y de reunir a la familia con el cariño que nacía de su cocina y de su manera tan especial de cuidar a los suyos. Así permanecerá en nuestra memoria: como un símbolo de ternura, fortaleza y unión familiar

Desde Rostro Caribe y La Chinita en Barranquilla, la despedimos con respeto, gratitud y cariño. Gracias, por tanto amor, por tu ejemplo de vida y por todo lo que nos diste.

Descansa en paz. Tu luz quedará para siempre en nuestros corazones.

Palabras del Director

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