“¡Gloria a ti, casta Señora!”, resonó a mediodía en la Catedral María Reina, y el Lago de Maracaibo latió a orillas del Magdalena. Con ese coro del himno de la Chiquinquirá y con gaita a todo pulmón, la novena festividad de la Chinita en Barranquilla arrancó este 1 de noviembre.

En la enrada principal del templo religios, Eduaardo León y Henry González cargaban a la imagen de La Chinita junro a Daneñys , el joven Adrián y la señora . Ellos son migrantes zulianos y han estado desde el 2018 conpartiendo la devoción en la capital del Atlántico.
Mientras Darcy Virginia Fernandez CEO de Rostro Caribe junto al grupo de Gaita zuliana de La Chinita en Barranquilla, se encargaba de dar esas palabras de gratitud y fe por el largo caminino transitado. Migrantes Al frente camina Darcy Virginia Fernández “Lo que iniciamos hace ocho años como un encuentro en una misa para honrar a nuestra Chinita se ha transformado hoy en un movimiento maravilloso”, afirmó la coordinadora de la festividad.

A ese movimiento se han sumado más de 50 músicos, entre migrantes y colombianos, profesionales y aficionados.






TEs un servicio colectivo de fe y tradición que fe gira en torno a la Virgen. A su alrededor, la migración venezolana se une, se reconoce y se arropa con el calor barranquillero, por eso, se ha mantenido ocho años como la festividad más importante de los venezolanos en la capital del Atlántico. Y por eso también, ese domingo, devotos y feligreses colombianos ocuparon cada banco, hombro con hombro.
De Maracaibo a Barranquilla, un mismo canto
Ese canto no sonó solo en Barranquilla. Un día antes, el 31 de octubre, Maracaibo vivió su Bajada con más de 30.000 fieles. Esa misma jornada, Madrid celebró la suya en la Basílica Hispanoamericana de la Merced, en su feria número 23. De igual modo, en Quito y Santiago de Chile la diáspora ha levantado su propia fiesta. Así, una Venezuela repartida por el mundo se reencuentra alrededor de una tablita.

De vuelta en la catedral, el padre Álvaro García, su párroco, explicó el significado del Día de los Santos. También habló de la familia, y esa familia se sintió en los bancos. Allí estaba la médica zuliana Paula León, quien conoce devotos que no son católicos ni van a misa. “Eso es un momento donde a uno lo regresan a la tierra por un momentico, así sea una hora, dos horas, y se acuerda de donde viene”, afirmó.

Por eso, León añadió que estas jornadas apaciguan lo que se extraña. También quiere que sus sobrinos, que llegaron pequeños, reciban esas tradiciones. Esa herencia también caminó hasta el altar, donde Danelis Rincón llevó la imagen junto a toda su familia. “La devoción que le tenemos a la Virgen de la Chinita nos hace vivir con fervor esta fecha”, dijo.

César Marrero sigue en el corazón de La Chinita en Barranquilla
En medio de esa alegría, un cuatro faltó en el altar, aunque su música siguió llenando el templo. Por ello, la comunidad honró a César Marrero, maestro musical de Los Chiquinquireños, fallecido en septiembre. Pequeño de estatura, con sus lentes y su cancionero, el caraqueño le daba armonía a la fe. Fernández lo recordó con ternura. “Partió al cielo, pero nos acompaña con las melodías que nos dejó grabadas en su cuatro”, dijo.




Esa ausencia la cargó de cerca Patricia de Marrero, su esposa e integrante del coro. Aun así, encontró abrigo en su gente. “Me sentí como si estuviéramos en casa”, contó, antes de agradecer a su familia y amigos. Así, en la víspera del Día de los Difuntos, la comunidad recordó también a todos sus seres queridos.

Tras ese abrazo, la Chinita en Barranquilla sigue su camino. El 7 de noviembre, la Parroquia Chiquinquirá en Barranquilla recibe actividades para colorear con los niños. Allí mismo llega la Virgen el 15, a las 10 de la mañana. Y allí se celebra el 18, a las 6:30 de la tarde, la misa de solemnidad. La gaita ya tomó aire: todavía le queda noviembre.






