Caimanes conquistó su tercer título seguido

por | 19 Ene 2026 | Deportes

Los Caimanes de Barranquilla volvieron a demostrar por qué son la referencia obligada del béisbol profesional colombiano. Con una actuación sólida y consistente, el conjunto barranquillero se proclamó campeón de la Liga Profesional de Béisbol de Colombia tras vencer 4-1 en la serie final a los Tigres de Cartagena, confirmando una dinastía que sigue creciendo.

La final se inclinó a favor de Caimanes desde el primer compromiso. El Juego 1 marcó el pulso de la serie, cuando un batazo decisivo de Carlos Arroyo en el noveno episodio cambió el destino del encuentro y sembró presión temprana sobre los cartageneros. A partir de allí, Barranquilla manejó los tiempos con madurez competitiva.

El dominio se consolidó en el Juego 2, donde el pitcheo saurio volvió a responder en situaciones de alta exigencia. Aunque Tigres reaccionó con autoridad en el Juego 3, esa fue la única fisura visible en una novena de Caimanes que supo recomponerse rápidamente y retomar el control en territorio rival.

En los Juegos 4 y 5, Caimanes combinó ofensiva oportuna y profundidad desde el montículo para cerrar la serie con autoridad, evidenciando una estructura de equipo diseñada para ganar finales. La experiencia colectiva fue clave para neutralizar cualquier intento de reacción de Tigres.

Uno de los factores determinantes del campeonato fue el aporte de los refuerzos venezolanos. Henderson Álvarez brindó veteranía y control en salidas estratégicas, mientras que Anthony Vizcaya cumplió un rol fundamental como relevista, estabilizando juegos en entradas intermedias y fortaleciendo un bullpen que respondió bajo presión.

El reconocimiento individual fue para Carlos Arroyo, elegido Jugador Más Valioso de la Final, no solo por sus números, sino por su impacto directo en los momentos que definieron la serie. Su liderazgo ofensivo se convirtió en el eje emocional y deportivo del campeonato.

Con este resultado, Caimanes de Barranquilla alcanza su tercer título consecutivo y el número 15 de su historia, consolidándose como la franquicia más dominante del béisbol colombiano y enviando un mensaje claro: la dinastía barranquillera sigue más vigente que nunca.

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