A un mes del doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, la reconstrucción en Venezuela avanza en medio de escombros, duelo y una tarea que apenas comienza. Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, con epicentro entre los estados Yaracuy y Falcón, dejaron miles de víctimas y daños severos en Caracas, La Guaira y otras regiones del centro-norte del país.
Treinta días después, comunidades, organismos de emergencia y una amplia red de cooperación internacional mantienen los esfuerzos para atender a las familias afectadas, mientras el país enfrenta el reto de una recuperación que, según organismos internacionales, podría extenderse por años.

Un balance que aún se actualiza
De acuerdo con el más reciente reporte de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), basado en cifras oficiales, el balance asciende a 5.398 personas fallecidas, 16.740 heridas y 17.907 personas que perdieron sus viviendas. Además, se han registrado 1.463 réplicas desde el evento principal y continúan habilitados 107 campamentos temporales para atender a la población desplazada.
Las autoridades también informaron que 128.324 familias han recibido algún tipo de asistencia, mientras continúan las evaluaciones de daños en viviendas, edificios públicos e infraestructura crítica. Según el balance oficial, 856 edificaciones resultaron afectadas y 190 colapsaron completamente.
El Grupo Banco Mundial estimó los daños físicos directos en unos 19.600 millones de dólares, según una evaluación rápida (GRADE) citada por Euronews. La ONU calcula pérdidas cercanas a los 37.000 millones de dólares en viviendas e infraestructura, con cerca de 1,4 millones de personas que pasaron a necesitar asistencia humanitaria, de acuerdo con el medio Perfil. Un análisis de la NASA citado por Infobae estimó en 59.000 los edificios dañados.
Detrás de esas cifras hay historias como la de Víctor Sardinha, quien permaneció casi 36 horas atrapado entre los escombros de las residencias Los Molinos, en Caraballeda, y fue rescatado con vida. En el derrumbe perdió a su esposa, su hija, su cuñada y a otros familiares cercanos, según relató a través de un testimonio difundido por el periodista Roman Camacho y recogido por El Nacional.

La cooperación internacional marcó la primera etapa
La respuesta internacional fue determinante en las primeras semanas. De acuerdo con los registros de operaciones aéreas y migratorias, llegaron a Venezuela 3.681 rescatistas procedentes de 30 países, dentro de un operativo que llegó a movilizar a unas 25.000 personas entre bomberos, policías, militares y voluntarios. Ese esfuerzo conjunto permitió rescatar con vida a 6.462 personas.
España instaló, a través del grupo START, un hospital de campaña en el Parque del Este de Caracas con capacidad para atender 200 pacientes diarios; India, Israel, Turquía y Estados Unidos también desplegaron unidades médicas que sostuvieron la atención sanitaria durante las primeras semanas. Uno de los rescates más recordados fue el de Hernán Gil, un guardia de seguridad que estuvo más de una semana sepultado bajo nueve metros de escombros en un centro comercial de La Guaira y fue extraído con vida tras 114 horas de trabajo continuo, en una operación descrita por Infobae como «milagrosa».
Un mes después, esa cooperación empieza a replegarse: apenas un poco más de 2.000 rescatistas internacionales permanecían en el país hacia el 22 de julio, según confirmaron fuentes del Poder Legislativo. La tarea de remover escombros y recuperar cuerpos recae ahora, en buena parte, sobre voluntarios y familiares.
La reconstrucción en Venezuela avanza paso a paso
El 28 de junio se activó un comité técnico de ingeniería civil encargado de evaluar la habitabilidad de las viviendas y la infraestructura en las zonas afectadas. Un mes después, los reportes en el terreno registran avances en la remoción de escombros en La Guaira y los primeros pasos hacia la reactivación comercial en las zonas más golpeadas.
En el plano de la cooperación internacional para la reconstrucción, la Fundación «la Caixa» anunció que destinará hasta un millón de euros, igualando las donaciones ciudadanas dirigidas al Comité de Emergencia Español y a UNICEF España a través de la campaña «Dona Reconstrucción Venezuela», vigente durante un año. Con todo, el Banco Mundial advierte que, sin nuevas inversiones públicas y privadas, la economía venezolana podría tardar cerca de 10 años en recuperar los niveles de actividad previos al desastre.
El dolor que dejan las pérdidas
Para muchas familias, la reconstrucción material convive con un duelo que apenas comienza. Dayana Patiño cayó junto a su bebé de 18 días cuando su edificio colapsó en La Guaira y permaneció más de 30 horas bajo los escombros; contó a CNN en Español que hallar una biblia entre los restos le generó «una paz y una fe» que la sostuvo hasta ser rescatada.
Otros no corrieron la misma suerte. Juan Chirinos, habitante de Catia La Mar, perdió a cuatro integrantes de su familia, entre ellos su hijo y dos nietos, y relató a medios locales que, ante la escasez de recursos, vecinos y familiares han debido improvisar con sábanas y bolsas para recuperar los cuerpos de sus seres queridos. En La Guaira, Maikol Morales continúa regresando cada día a los escombros de su antigua vivienda para buscar a su padre, su hermana y sus sobrinos: «Aquí los tengo que buscar. Estoy seguro de que todos están aquí», dijo a CNN en Español.

Los retos que persisten en Venezuela
Pese a los avances, miles de familias venezolanas continúan sin hogar, alojadas en campamentos y refugios temporales, entre ellos más de 55 complejos habilitados solo en el área metropolitana de Caracas. Persisten además la escasez de alimentos, el colapso de servicios básicos en varias zonas y una enorme necesidad de atención psicosocial para quienes sobrevivieron a la tragedia o perdieron a sus familiares.
A la par, la magnitud del desastre ha abierto un debate impostergable a nivel nacional sobre los controles urbanísticos, las normas de sismorresistencia de las estructuras más antiguas y los planes de contingencia para el futuro de las principales ciudades del país.
Aunque la emergencia ya no ocupa los principales titulares internacionales y buena parte de los equipos de cooperación internacional sehan retirdo, para miles de familias venezolanas la reconstrucción continúa siendo una tarea cotidiana. El desafío ahora es mantener el apoyo y la solidaridad para que las comunidades puedan recuperar plenamente sus hogares, despedir con dignidad a quienes perdieron y reconstruir sus proyectos de vida.






