La Corporación Rostro Caribe expresa su profundo pesar por el sensible fallecimiento de la señora Adriana Záccaro, una mujer de inmenso corazón, ejemplo de amor, fortaleza y generosidad, cuya vida dejó huellas imborrables en quienes tuvieron la dicha de conocerla.
La señora Adriana fue una madre dedicada, una amiga noble y una mujer de fe que siempre acompañó con su ejemplo y sabiduría a su familia. Su luz se refleja ,especialmente en su hija, la profesora Zulma Ortiz, Záccaro quien hace parte de nuestra directiva y a quien extendemos nuestras más sinceras condolencias, así como a toda su familia y seres queridos.
En este momento de profundo dolor, nos unimos en oración y solidaridad, reconociendo en la vida de la señora Adriana un legado de bondad, amor familiar y compromiso con los valores que nos inspiran como comunidad.
Que su recuerdo permanezca vivo en cada gesto de cariño y en cada enseñanza compartida.
Elevamos nuestras plegarias para que Dios conceda fortaleza y consuelo a su familia, y reciba a la señora Adriana en su eterno descanso.
La nobleza y el corazón de Adriana Záccaro
Honramos la inspiradora historia de la señora Adriana Záccaro, una nonagenaria que desafió los límites generacionales al sumergirse con entusiasmo en el mundo de la Tecnología de la Información y Comunicación, una experiencia que reflejó su inagotable curiosidad y su deseo de seguir aprendiendo.

Adriana fue una mujer risueña que afirmaba que su mejor regalo era el de Dios. Rezaba cada día por la salud y el trabajo de su numerosa familia —seis hijos, 14 nietos y 18 bisnietos— y se convirtió en un emblema de la conexión humana y global a través de las herramientas digitales. Su espíritu alegre, su capacidad de asombro y su ternura se transformaron en inspiración para jóvenes y adultos que la conocieron.
Su legado trasciende generaciones: una vida guiada por la gratitud, el servicio y el amor familiar. En cada palabra, sonrisa o anécdota compartida, nos enseñó que la edad no define los sueños, que la fe no se apaga con los años y que el conocimiento florece en quienes conservan el corazón abierto.
Palabras del director
“Hoy me invade la tristeza al escribir estas líneas. La señora Adriana Záccaro no solo fue madre de una gran compañera de nuestro equipo, fue también parte viva de la familia Rostro Caribe. Nos regaló su tiempo, su alegría, su disposición. Siempre estuvo lista para colaborar, para compartir su historia, para enseñarnos con dulzura que la vida se celebra en los pequeños gestos.
Le agradezco las lecciones, la nobleza, el cariño, los momentos en familia, las entrevistas, las sesiones de fotos y de inteligencia artificial donde irradiaba curiosidad y ternura. Su partida deja un silencio profundo, pero también un eco hermoso que nos invita a seguir caminando con la misma sonrisa que ella nunca perdió.
Hoy la despido con lágrimas y con gratitud, convencido de que el cielo ha ganado una nueva luz. Su vida fue como una semilla que, aun caída en tierra, florece en cada uno de nosotros. La señora Adriana fue ternura y sabiduría, y seguirá siendo ese abrazo que nunca se olvida”: Miguel Ángel González Tenias.
Con afecto y respeto,
Corporación Rostro Caribe






