La Gran Parada de Comparsas y Fantasía volvió a demostrar por qué el Carnaval de Barranquilla es una de las celebraciones culturales más poderosas del país. Este lunes, la Vía 40 se transformó en un río de lentejuelas, coreografías multitudinarias y sonidos picoteros que marcaron el pulso de una edición dedicada a exaltar la música popular del Caribe.

Bajo el lema “¡Aquí suenan los picós… en las comparsas!”, cerca de 130 agrupaciones provenientes de Barranquilla, municipios del Atlántico y otras ciudades del país desfilaron en bloques temáticos que rindieron tributo a esas grandes estructuras sonoras que han definido la identidad festiva de los barrios.





Champeta, salsa, ritmos urbanos y fusiones contemporáneas acompañaron a bailarines que hicieron de cada metro del Cumbiódromo una escena vibrante.
Realeza, fantasía y un gesto de tradición
La monarquía carnavalera sumó brillo al desfile. Los Reyes del Carnaval de los Niños, Sharon Acosta y Joshua Ortiz, irradiaron entusiasmo juvenil, mientras que el Rey Momo Adolfo Maury evocó la fuerza histórica del Congo con una propuesta cargada de simbolismo y memoria afrocaribeña.




La reina Michelle Char Fernández desfiló con “Cacatúa en Carnaval”, diseño de Alfredo Barraza, desplegando una fantasía de plumas claras y destellos artesanales. Más que un vestuario, su presencia fue como un ave que abre alas sobre la multitud: ligera, vibrante y luminosa, guiando la fiesta con elegancia y carácter.
Fiel a las tradiciones que distinguen a las soberanas, Michelle también extendió su saludo a las personas privadas de la libertad en la Cárcel y Penitenciaría de Media Seguridad de Barranquilla «La Modelo», un gesto simbólico que cada año recuerda que el Carnaval es inclusión y esperanza, incluso más allá del Cumbiódromo.

Rostros que confirman una edición histórica
Los protagonistas coincidieron en que el 2026 superó expectativas. Emperatriz Ayola, integrante activa de las carnestolendas, aseguró que fue una edición “espectacular” y afirmó que la reina “se sobró”, destacando que vive unos carnavales en una categoría superior.



Desde el público, María Alejandra describió la experiencia como “increíble”, resaltando la energía única que se siente entre la multitud. Joana Pérez, representante de la danza de Quebará de Malambo, envió un mensaje de unión y buenos deseos para toda la región. Marcela, otra participante, destacó el ánimo colectivo y el compromiso por ofrecer lo mejor en cada presentación.




Así, entre fantasía, tradición y el eco inconfundible de los picós, los asistentes disfrutaron de un tercer día de fiesta confirnando el Carnaval no solo es espectáculo: es un abrazo colectivo que late con fuerza en cada paso de baile.
Desde Rostro Caribe seguimos con la cobertura especial del Carnaval de Barranquilla






