La selección de Venezuela llega al World Baseball Classic 2026 con un golpe sensible en su rotación tras la baja de Pablo López, quien será sometido a cirugía Tommy John y quedará fuera del torneo organizado por la Major League Baseball. Sin embargo, el equipo dirigido por Omar López mantiene intacta su ambición: avanzar desde el competitivo Grupo D, donde enfrentará a República Dominicana, Israel, Países Bajos y Nicaragua.
El reto no es menor, pero el talento y la profundidad del roster mantienen a Venezuela como candidato firme para avanzar a la siguiente ronda.
Pitcheo: resiliencia y ajustes obligados

La ausencia de López reconfigura la rotación abridora. Nombres como Eduardo Rodríguez, Germán Márquez y Ranger Suárez asumen mayor protagonismo en la primera fase. La estrategia podría inclinarse hacia aperturas más cortas y un uso intensivo del bullpen para maximizar los enfrentamientos favorables.
En el relevo, brazos como José Alvarado ofrecen potencia para cerrar encuentros, mientras que la profundidad del cuerpo monticular permitirá manejar situaciones de alta presión ante ofensivas explosivas como la dominicana.

Entre las alternativas en reserva destaca Jesús Luzardo, condicionado para una eventual segunda ronda. Su posible incorporación sería un impulso determinante si Venezuela avanza.
Ofensiva: dinamita en cada turno
Si algo distingue a Venezuela es su alineación. La combinación de contacto, poder y velocidad coloca al equipo entre los más temidos del torneo.

El liderazgo ofensivo recaerá en figuras como Ronald Acuña Jr., capaz de cambiar un juego con un swing o una base robada, y Luis Arráez, especialista en embasarse y fabricar carreras. A ellos se suman bates oportunos como Salvador Pérez, referente dentro y fuera del terreno.
La profundidad del lineup permite ajustar el orden según el rival, algo clave ante el pitcheo variado que presentarán Países Bajos e Israel, sin descuidar el duelo de alto voltaje ante República Dominicana.
Defensiva: solidez en el cuadro y seguridad detrás del plato
El cuadro interior venezolano combina alcance, brazo y lectura de juego. La presencia de Andrés Giménez y Gleyber Torres garantiza estabilidad en el medio del infield, mientras que la experiencia de Salvador Pérez y Wilson Contreras detrás del plato aportan liderazgo estratégico.
En los jardines, Ronald Acuña, Jackson Chourio y Wilyer Abreu tienen la velocidad y el alcance que serán claves para respaldar a un cuerpo de lanzadores que necesitará apoyo constante en batazos profundos.
Panorama en el Grupo D
El calendario obliga a Venezuela a competir con precisión desde el primer encuentro. República Dominicana parte como favorito por su poder colectivo, mientras Países Bajos históricamente complica con disciplina y fundamentos. Israel y Nicaragua representan rivales que no pueden subestimarse.
Venezuela tiene las herramientas para avanzar: una ofensiva de élite, defensa confiable y bullpen competitivo. La clave estará en cómo administre sus entradas desde el montículo en la primera ronda. Si el pitcheo responde, el talento hará el resto.
La ilusión está intacta. El desafío es grande. Pero este roster tiene argumentos para soñar en grande.






