En un entorno donde la colaboración es la clave para el cambio, Plaza Naranja, organización aliada de Rostro Caribe, ha dado un paso firme hacia el fortalecimiento del tejido empresarial con enfoque humano.

En un reciente encuentro que reunió a 30 emprendedores sociales, la jornada se transformó en un espacio vibrante para el intercambio de ideas, con un objetivo claro: generar conexiones de valor que permitan llevar las iniciativas locales al siguiente nivel de impacto y sostenibilidad.
Alianzas estratégicas para escalar el impacto social
El corazón del evento residió en la integración de actores fundamentales que dinamizan la economía y la innovación social. La fundadora de Plaza Naranja destacó la importancia de contar con aliados de primer nivel para orientar a los asistentes.
Entre los invitados de honor se encontraron instituciones y plataformas de renombre como Five One Labs (en calidad de incubadora), la Cámara de Comercio, Jam de los ODS, Inside Lab y Synergy.

Esta convergencia de expertos no fue casual; se diseñó para que los emprendedores tuvieran acceso a una mentoría especializada y técnica que, en muchas ocasiones, parece distante para quien apenas comienza.
La fundadora explicó que el ejercicio permitió a los participantes sentarse en mesas de trabajo dinámicas, donde el diálogo «uno a uno» con estos actores clave se convirtió en la herramienta principal para resolver dudas específicas sobre incubación y crecimiento estratégico. Este enfoque personalizado garantiza que cada proyecto reciba el impulso necesario según sus necesidades particulares.
Plaza Naranja: visibilidad y el valor del conocimiento colectivo
Más allá de las asesorías técnicas, el encuentro puso a prueba el talento y la capacidad de síntesis de los asistentes a través de un elevator pitch.
Esta actividad no solo sirvió para visibilizar a los emprendedores y sus proyectos ante los ojos de posibles aliados, sino también para fortalecer su confianza comunicativa. La jornada culminó con una actividad de cierre innovadora: un café colaborativo diseñado para que los propios pre-emprendedores pudieran compartir sus retos y soluciones.




En este espacio, el aprendizaje no vino de arriba hacia abajo, sino de manera horizontal. Al respecto, la líder de Plaza Naranja subrayó la esencia de lo logrado:
«Los conectamos. Conectamos a los emprendedores con el ecosistema social». A través de este «café de soluciones», se fomentó la creación de un conocimiento colectivo, donde los participantes pactaron citas futuras para ayudarse mutuamente a resolver problemas comunes. Esta red de apoyo mutuo asegura que el ecosistema social no sea solo un concepto teórico, sino una comunidad viva y activa.






