Hay lugares que no solo se construyen con ladrillos, sino también con fe, y hace 100 años nació una comunidad que, guiada por María y el carisma claretiano, comenzó a escribir una historia que hoy sigue viva. La parroquia Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá celebra su centenario, marcando un siglo de ser un hogar espiritual donde generaciones enteras han encontrado consuelo y esperanza.
Hitos históricos de una misión centenaria La trayectoria de esta institución comenzó oficialmente el 6 de enero de 1926, fecha en la que fue constituida la parroquia.
Poco después, el 8 de mayo de 1926, los misioneros claretianos asumieron formalmente esta gran misión bajo el liderazgo del padre Jaime Cunillera, quien fue el primer párroco y dio inicio a un camino de evangelización, servicio y cercanía pastoral que perdura hasta hoy.
Otro momento fundamental en su historia ocurrió en 1945, cuando comenzó la construcción del templo actual. Piedra sobre piedra y con el esfuerzo de toda la comunidad, se levantó el edificio que ha servido como centro de fe para el barrio.
A lo largo de estos 100 años, la parroquia ha sido testigo de un caminar histórico, acompañando a niños en sus bautizos, formando a jóvenes y enviando comunidades enteras a la misión.




Una iglesia viva hacia el futuro En la actualidad, la llama de esta comunidad sigue más viva que nunca a través de cada joven, acólito, catequista y servidor que continúa aportando a esta historia de vivencia social.
Para la comunidad, celebrar este centenario no es solo una mirada al pasado, sino una oportunidad para renovar el compromiso de seguir siendo una «iglesia viva» y una generación firme en la fe que participa activamente en la misión.

Al cumplir estos 100 años de historia, la parroquia eleva una oración de gratitud por el camino recorrido, con la esperanza de que los próximos cien años encuentren a la comunidad siempre fiel al amor de Dios.






